Muchos entrenadores de formación tenéis noticia cada fin de semana de resultados escandalosos en categorías inferiores (como el que da título a este artículo). Es algo que ocurre con cierta frecuencia en nuestras canchas. Lo que quiero es, en primer lugar, que tal como hicimos en Twitter hace unos días (@rjmbasket08), se genere conversación al respecto. En segundo lugar dar una opinión meditada sobre estas situaciones en el deporte de formación.
El único dato que tengo sobre el partido es que se trata de una competición infantil masculina, por tanto no estoy haciendo una valoración de un caso particular, de un partido que no he visto, sino de un hecho que acontece repetidamente (incluso en comunidades con reglamento adaptado en el que se puede cerrar el acta y seguir
jugando sin marcador)
Me pregunto cuáles pueden ser las razones de una diferencia tan abismal entre dos equipos que compiten en la misma liga.
• Muy diferente nivel físico.
• Muy diferente nivel técnico.
• Las dos anteriores.
• Ensañamiento del equipo superior (presión a todo campo, robo + bandeja…)
• ...
Aparece a continuación la gran pregunta ¿es útil para alguno de los dos equipos lo que
haya podido suceder en ese partido?
En el flujo de tweets generado al respecto, hay opiniones bien definidas:
- “Una derrota así a esas edades puede hacer q muchos no quieran seguir jugando”
- “Respeto al rival dando mi máximo esfuerzo en el partido y si eso lleva a ese resultado...”
- “No es educativo ni formativo para ninguno de los dos equipos”
- “La humillación la da un comportamiento o un menosprecio pero no un resultado”
- “Es un reglamento no pensado para la formación. Hay que buscar la igualdad para que TODOS tengan opción de competir y crecer”
- “Para progresar es necesario jugar contra equipos mejores y perder. Así es donde ves y aprendes cosas q en los entrenos no puedes”
- “La formación no depende del reglamento, tienen más importancia los principios entrenador”
Lo cierto es que como hecho puntual, de cara al desarrollo de los dos equipos, seguramente no tendrá relevancia ninguna, más que la de una experiencia “extraordinaria” para ambos. Los niños se van a casa y hablan de lo que ha pasado, excitados o asombrados, unos contentos, otros tristes… Los entrenadores de cada equipo le quitan relevancia al resultado (o no, aquí la formación de los mismos será más importante que cualquier otro factor) y la semana siguiente se habrá convertido en una anécdota para todos.
El problema es que la situación se repita, casi semana tras semana. Aquí sí debemos preocuparnos y pensar en soluciones. Cuando hablo en plural, me refiero a todo el colectivo implicado en nuestro deporte de formación. Desde los entrenadores a las federaciones (coordinadores, directores deportivos, árbitros, padres, jugadores)
• Una derrota como esa no va a “marcar” a nadie. Un cúmulo de las mismas va a llevar a la desmotivación, y de ahí al abandono en cualquier actividad hay un paso. La oferta actualmente es tan elevada, que si a un joven le aburre o no le genera sensaciones positivas un deporte, probará con otro.
• Una victoria como esa, de la misma manera, no va más allá. Pero si partido tras partido la “competición” es tan poco motivante, el entrenamiento semanal se afrontará con un grado de relajación que limitará la progresión de los jugadores y llegados a ese punto el entrenador deberá ser muy hábil para conseguir, por ejemplo, que el jugador talentoso que no maneja su mano débil, lo haga, ya que “no le hace falta para superar a sus rivales”
Se me ocurren vías para solucionar esta situación, que implican a todos los protagonistas.
• Organizadores de las ligas: buscar la manera de que cada categoría sea lo más homogénea posible. Probablemente es la solución más complicada (distintas ciudades, distancias entre las mismas, horarios…) pero estoy seguro de que dialogando con los participantes (es decir, los clubes, pero aquí me refiero a los que están en la cancha, a los entrenadores, a quienes por lo general, no se por qué razón, casi nadie suele preguntar nada cuando de cuestiones organizativas se refiere) las propuestas aparecerán más pronto que tarde: ¿divisiones dentro de divisiones?, ¿ligas para equipos con un número determinado de jugadores de primer año?, ¿modificación de las categorías atendiendo a los meses de nacimiento de los jugadores? Repito, los entrenadores se suelen encargar en muchos sitios del material, del transporte de los niños, de los entrenamientos y el desarrollo técnico de los
jugadores, de transmitir valores, de la relación con los padres, de localizar los pabellones y fijar horas de salida a los partidos… creo que se nos otorga una gran carga durante todo el proceso de sacar adelante a los equipos, pero sin embargo, se nos consultan muy pocas cosas. Si desarrollamos tantas tareas ¿no es posible que tengamos un conocimiento profundo de los problemas que existen? ¡Consultadnos!
• Reglamento: Normativas como las reglas “Pasarela” (de toda la vida) y múltiples modificaciones regionales. Revisión constante por parte de los técnicos de arbitraje, quienes en colaboración con los clubes deben velar por la
utilidad del reglamento para conseguir el mejor desarrollo de los participantes. De nuevo, colaboración con los entrenadores, e incluso con los jugadores, que lo viven en primera persona.
• Dirección deportiva – técnica – coordinadores: La formación de los técnicos y las reglas básicas para los equipos a su cargo. Protocolos de actuación para estas situaciones. Establecer – conocer los objetivos de cada equipo y proponer estrategias a entrenadores que, en su mayoría, no han afrontado estas situaciones o no saben resolverlas, debido a la inexperiencia, de una manera satisfactoria.
• Entrenadores: Cuando no las tengáis fijadas por una “autoridad superior”, estableced vuestras propias reglas para esa situación. Casi seguro que todos hemos pasado por los dos casos (yo sí, desde luego) y cuando nos encontremos con ellos, debemos estar preparados.
Los participantes en la charla de Twitter propusieron bastantes alternativas para el equipo superior, entre ellas:
“no dejarles tirar dentro de zona, jugar estático, jugar con los menos hábiles, jugar sin botar, 10 pases antes de tirar”
Pero puede haber muchas más: “no tirar a canasta si no han tocado el balón los cinco jugadores del equipo, realizar algún movimiento táctico sencillo que no esté muy practicado (o incluso totalmente nuevo) antes de atacar, solo se permiten bandejas con la mano débil de cada jugador, sólo hacer tiros de tres puntos, trabajar rebote ofensivo con los jugadores que menos lo cargan, obligando a hacer balance a los demás, variar el tipo de defensa…”
Para el equipo inferior, se me ocurren que lo mejor será establecer objetivos acordes al partido (puede ser llegar a tirar, llegar a pasar medio campo, conseguir dar un número determinado de pases, practicar nuestra salida de
presión a pesar de la inferioridad, practicar los bloqueos indirectos para poner el balón en juego…)
Cada equipo puede encontrar las suyas, es cuestión de reflexionar sobre el tema. Es fundamental que el entrenador crea en ellas, y que haga creer a sus jugadores que en esos partidos este será el trabajo a realizar (basta de excusas como: “yo les decía que no presionaran, pero claro, les sale natural”)
En mi opinión, no llegaremos a resultados como este (o similares) si hemos preparado un trabajo para este tipo de partidos. En caso contrario no sirven a nadie, pero es curioso, ya que creo que en general se ve al revés, menos aún al equipo ganador.
Si nos ponemos en lo peor, el equipo derrotado se irá pensando que debe mejorar mucho. Pero al equipo que vence, le generan una imagen de si mismo que habitualmente está alejada de la realidad (es gracioso que sus entrenadores, al chocar con esa realidad en fases posteriores, se quejen de que su liga local es muy floja, en
lugar de dejar de “apalizar” a los rivales de dicha liga local buscando estrategias con las que conseguir dar utilidad a esos partidos) Impiden el desarrollo técnico – táctico, y ello, con seguridad, si se repiten con cierta frecuencia, provocará un estancamiento de los jugadores del equipo.
Una sucesión de bandejas sin oposición no es para lo que se debe entrenar durante la semana. Ese partido es una pérdida de tiempo, y el tiempo no es lo que nos sobra en el baloncesto de formación.